Telitas
He entrado en la tela. O quizás me ha capturado. Cuarenta y tres días de resistencia a la Theridiosoma, a la sensación de que todo es pegajoso y letal. Soy un insecto que pelea con tórax y extremidades contra la voracidad natural de una selección matemática que indica quiénes son los supervivivientes. Si pudiera dejar a salvo la cabeza..
Sólo las arañas hacen una digestión fuera de su cuerpo. Theridiosoma aguarda su banquete. Vendrá a por mi cadáver cuando el veneno de sus quelíceros me gane esta batalla. Estoy harta de resistir, para nada. Así que he trazado el paisaje minimalista de mis cada vez más menguadas posibilidades de conversión: conversión al tipo MARUJA, cuantittativamente el grupo más abultado; conversión al tipo PELOTERUS, con un futuro siempre prometedor; conversión al tipo DIVA, compuesto de mínimos individuos y de sólida FE; conversión al tipo MYSTHICUS, de cuerpo aéreo y siempre en las nubes; conversión al tipo INOPIA, inducida o no por drogas; conversión al tipo ROSTRUS, casi siempre ausentes de toda obligación y deber, con o sin vaciado de conciencia y, por último, conversión al tipo LANGUIDUS, que viven libando la compasión ajena.
Resumiendo: estoy jodida.
Hay demasiadas telitas.



