Ríase mucho
No creo que la vejez sea nada más que una continua falseación retrospectiva. Uno es viejo cuando de repente se sorprende apropiándose anécdotas de otro, viviendo en simbiosis con ellas; puede que incluso las escriba y las patente como ORIGINALES. Ser viejo es ser cabrón, pero inocente. Por eso a los viejos todo- casi todo, les resulta perdonable.
No creo tampoco que exista realmente eso que las revoluciones burguesas comenzaron a llamar "adolescencia". Fuera de algunas transformaciones fisiológicas que el cuerpo experimenta por razones estrictas de maduración natural, toda la psicología al respecto es un envoltorio ideológico, una mixtificación de la realidad. No en vano la psicología y la estadística son altamente ideologizantes. Crean problemas, los codifican con sus lenguajes mixtificadores y después aportan- si pueden- soluciones. Fuera del mundo burgués- en los innumerables países de la geografía del hambre, por ejemplo- seguro que no existen los traumas de adolescentes que aquí detectamos y subvencionamos.
Contrariamente a lo que ocurre en la vejez, la memoria del adolescente es procuradora. Lo graba todo...pero adolece de un buen procesador. Por su alto componente pulsional es poco fiable y altamente deformadora. Sentimiento y juicio caminan-aún-por senderos separados. No en vano a un adolescente casi todo se le perdona. Ser adolescente es ser un cabrón ingenuo.
Lo que llamamos edad adulta o madurez, es por el contrario una etapa supuestamente realista. Aprisionada siempre entre las jodidas bisagras de una adolescencia cuya duración sociológica va in crescendo, y una vejez a la que casi todos se resisten a poner edad de inicio, la madurez se ha convertido en una putada. Es como los carros recoge-basuras de las ciudades. El adulto trabaja mientras el adolescente se la pela y el viejo ronca; subvenciona servicios para todas las edades y carece de tiempo para su disfrute..Y eso sin olvidarse de que la Parca existe y puede llegar antes de que rescates tu plan de pensiones. Por el supuesto realismo anteriormente citado, si uno es un cabrón adulto, lo es con todas las letras, y no se le perdona casi nada: lo habitual es que cargue incluso con las culpas de menores y viejos. En la madurez no hay vaselinas.
Conque, a partir de YA, si está usted en época madura, a cualquiera que le espete en su cara que se halla usted en la mejor etapa de su vida, aconsejo responda con un frívolo CORTE DE MANGA. Huya de las estadísticas, no lea jamás revistas que incluyan artículos del tipo " Cómo sobrellevar la crisis de los 40" o "Qué hacer con la menopausia". No confiese una edad superior a 39 años, y cuando la evidencia haga esta mentira insostenible declare una edad superior a los 60. No frecuente al psicólogo ni al cura. Agenciese un CD de buenos tangos. Y sobre todo, ríase, ríase mucho. El 99% de sus penas y alegrías son MIERDA BURGUESA. Es decir, NO existen. Reembólselas a quien se las implantó.




Comentarios sobre Ríase mucho
Querida rubia, xa vexo que hoxe botas fume. Ya sabes que yo paso de los 39, pero de ahí los 60 largos me los fiáis. Me siento muy a gusto en esta decada ominosa, así que ya sabes hazme "el corte de mangas" antes de que yo te lije las cuernas con las mías y nos escuernemos ambas. Soy una capro-capronis con todas las letras y ser consciente de ello me encanta. Nada de vaselinas, que son muy untuosas y resbalan, a mí me gusta a palo seco y sin funda, y si hay que poner algún tipo de bálsamo o ungüento para que entre mejor, que sea natural. La crisis de los 40 y la menopausia duran menos que el prurito de la adolescencia y la inocencia cabrona de la vejez, que esta última te pilla desprevenida o lo mismo no llegas. Tengo mucho tiempo para reírme porque últimamente duermo poco y no veas la cantidad de Tangos que me bailo ( a parte de los que tú me regalaste, cojonudos por cierto), boleros , pasos dobles, triples , dobres, mozdobres y leixa-pren con tirabuzón y rizomas ( por aquello de que se repite la estructura).
Yo pondría un 80% de penas como Mierda Burguesa y queda ese 20% a repartir entre penitas penas y soberbias alegrías. Así que cuando llegan estas últimas hay que atraparlas al vuelo, que son tan fugaces como la vida misma.
Beixos de una Capro-capronis convencida, que no pide perdón. Y por tanto sin absolución ni redención posible. Los Curas conmigo tienen la batalla emprendida, pero perdida, y los sicólogos son divertidos para tomarte unos vinos con ellos , para que te cuenten chistes y te hagan reír, una buena terapia, pero sin cobrar altos honorarios.