Prejuicios o de cómo nadie sabe qué es la filosofía
viernes, 27 de junio del 2008 a las 00:42
Es una cosa grande la Filosofía. HACER FILOSOFíA ES MEZCLAR elementos familiares para privarlos de sus conexiones usuales. Somos seres con prejuicios, es decir, reacios a la filosofía, salvo excepciones. Por ejemplo, la gran mayoría asocia todavía a los filósofos con las Letras o las Humanidades. Este equívoco, que responde a un viejo error provoca un daño terrible en las conciencias. La filosofía, que es la madre de las ciencias, genealógicamente hablando, está animada por el mismo impulso de responder a las preguntas que originan la ciencia: desde la composición de la materia y el principio de la vida hasta los últimos avances tecnológicos y sus implicaciones para el sapiens.Personalmente, me interesan más las ciencias que los poemas de Machado y químicamente, el funcionamiento cerebral de un filósofo es totalmente opuesto al de un poeta: el de éste suele explicarse en función de la fenetilamina.
A la filosofia le iría mejor si amásemos más la Física por ejemplo, si los filólogos, los pedagogos, los geógrafos y los historiadores supieran más de Física y conociesen y perforasen más las entrañas de la materia, del espacio y del tiempo. Algo así como Cortázar, o Aristóteles...
¿Pero como revertir un prejuicio sin cortar ni una sola cabeza?



