LAS PIERNAS DE MARYLIN
jueves, 22 de mayo del 2008 a las 02:34
LAS PIERNAS DE MARILYN
To fall in love, Tombeur amoureux...Caídas. Enamorarse es exagerar diferencias, sembrar hipérboles entre una persona y otra, caer en la ficción, quedar preso en la fascinación de una imagen que la conciencia detuvo en el tiempo. El enamorado recuerda siempre sólo sus propios recuerdos. Se atribuye a sí mismo un alma, una substancia desde la que sufrir. Una sustancia para percutir sus recuerdos, para engendrar deseos, para re-percutir. Para diluir símbolos y exprimir signos, para transitar imaginarios y edificar posibles.. Percutir, percutir obsesivamente. Enamorarse es un ejercicio percusionista. Una fuga tramposa. Enamorarse es ser incapaz de permanecer en el presente.
El enamorado se carga de significantes que le pre-existen. Economiza. Se quiere real. Legisla: fidelidad controlada, esperanzas y/o promesas cumplidas, metas satisfechas..Hace balances: compara su inversión con su placer. Y por supuesto, juzga y sentencia: moraliza y empieza a morir. (Ha estado bien/ Ha estado mal).
Eros es siempre niño. Caprichoso, ciego, inquieto. Se resiste a morir. Pero no es dios. Necesita reiventarse continuamente.
Morir es también caer. Thanatos es el reverso de Eros. Fue quizá la conciencia de la muerte, y no la del amor, la que nos sacó de las cavernas. Y nos hizo sapiens.
Empédocles de Agrigento en el climax de su maestría filosófica, cuando todos le veían como un dios, se arrojó al Etna para que nadie, ni él mismo, le viese envejecer. Eros y Filosofía.
Pienso ahora en LA COMEZÓN DEL SÉPTIMO AÑO ( LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA): Marilyn se refresca las piernas con el aire que sube desde una rejilla de ventilación del metro subterráneo. Ataja graciosamente las faldas de su sensual vestido blanco..Sonríe. Aunque de esas piernas bien pudiera deducirse todo un Tratado de Semiótica, jamás dejarían de ser, como el filósofo ardiendo en el volcán, el tributo a la tiranía de lo perfecto. No me imagino a una Marilyn envejeciendo, contemplando día a día la erosión imperdonable de su propia escultura..
Belleza o Razón. ¿Qué mas da?
El tiempo es pánico.
Y ese pánico me aterra.
BELENCI(cu)TA



