Ser madre es un ejercicio muy egoísta. Aunque luego se haga un vaciado reflexivo, la absorbencia es una ley natural que suele llevar pareja la maternidad. Hay ejemplos históricos famosos. Por ejemplo, la madre de Sócrates, partera, de nombre Fenerate, consiguió que su hijo la imitase en profesión, y pasó a la historia el seleno por poner a parir a quien se le pusiera por delante, jugando a alumbrar su espíritu mediante la acosante estrategia de hacer preguntas continuamente..
Cabría citar también a la madre de San Agustín, Santa Mónica, que de tanto llorar por su hijo descarriado consiguió volverlo al redil, convertirlo en obispo y en autor de una bella e intimista obra que se titula CONFESIONES.
Y por seguir con los santos, Santo Tomás, conocedor de su fe en Dios desde muy joven, escapa de la testaruda y ambiciosa condesa Teodora de Teante, que se resistía a ceder a Dios a su hijo menor, llegando a encerralo por dos años en el castillo familiar de Rocasecca. Aunque no consiguió doblegarlo, no escatimó en medios para conseguirlo, llegando incluso a enviarle a una prostituta al lugar de su encierro, para tentar su carne joven, pero el hijo, con razón apodado " el buey", agarró un tizón de la chimenea y amenazó con quemar el rostro de la muchacha si intentaba aproximarse. La condesa renegó de su hijo santo.
Inspirándose en la madre, resucita Freud antiguos mitos para explicar la agresividad y rivalidad propia de los varones que por la dificil asunción del tabú sexual contra la madre que impone el supergo a la conciencia, sufren el llamado complejo de Edipo, algunos toda su vida..
A Schopenhauer, el gris misógino que lo fue por culpa de su madre, llegó a tirarlo su progenitora por la escalera en una fiesta familiar. Y aunque era pianista de las buenas su nombre no pasó a la historia nunca...
Y qué decir del loco eterno que fue Nietzsche, siempre enamorado de su madre...
Deleuze dice que siempre se es hijo para una madre..
Y cómo olvidar la tragedia de Althuseer, a quien su madre puso el nombre del hombre al que había amado y que jamás consiguió: Louis, tío del filósofo. Dice éste en sus memorias, que sintió al saberlo una angustia tan profunda que no pudo sino tratar de compensar a su madre dedicándose a ella en cuerpo y alma para salvar la culpabilidad de haber nacido de otro..nunca amado..
Años después, aquel loco sin infancia asesinaría a su propia esposa, Helène...
Nunca sabemos qué influencia exacta tenemos en nuestros hijos. Lo más hermoso que podemos hacer por ellos es apoyarlos siempre en todo, incondicionalmente. Elevarnos cuando se elevan y caer con ellos cuando caen.. No ser jamás sus musas, ni sus parcas, no ser causa de sus fobias, ni juzgar tampoco a sus amores..Ninguna de esas madres que se des-madrean han pasado a la historia. Ojalá yo tampoco.
BELENCICUTA