Llorones
Alguna vez, sin que pueda precisarles dónde exactamente, Dios me robó la fe. Y en ese hueco formidable de su ausencia he ido echando piedras y cadáveres, arena, sales y otras inmundicias. Escombros, ya me entienden. Nada desde luego tan inmenso como aquel sueño infantil que me inyectaron y admití. Primero Nietzsche, Marx, Stirner, Freud, Deleuze, Cortázar y luego un gran amor por los abismos. Ochenta batacazos de los cuales unos cuantos me acercaron con peligro hasta la muerte. Es fea, se lo juro. No merece la pena provocarla. Confiere a nuestro miembros una rigidez insoportable, un rictus amarillo que no se lleva bien con ningún traje y una escasez de humores insalubre. Coquetear con ella es peligroso. Sobre todo para quienes tienen la desgracia de escucharnos, o leernos tal vez. Su hedor y su lenta tendencia al declive son altamente contagiosos.
Esta es la razón principal de mi ateísmo. Toda esa caterva de inhumanos que rosman por las calles sus miserias, que ven en los cipreses su reflejo, que inyectan desidia a cuantos miran y dejan una estela de su requiem allá donde caminan o los llevan. Deberíamos hacer limpieza de nuestra agenda, matar enterradores y alejarnos de las Parcas con gran celeridad. Nos harán buscar a Dios donde no habita. Y poblarán la Tierra de nihilismos. Fuguémonos con prisa y elegancia, no escuchemos sus rosarios ni sus salmos. Vivamos por favor, aunque sea en ese margen tan jodidamente diminuto que los necrófilos no apestan con su aliento. Si puede ser, sin dioses... Y los dos pies en la Tierra!!




Comentarios sobre Llorones
Belencicuta: me ha encantado. Es muy irónico pero a la vez muy didáctico. Te doy toda la razón. Te lo dice una que está harta de llorones. Te chupan la sangre para nada.
No sé si he entendido bien todo lo que dices. Tienes mucha fuerza, pero ¿podemos evitar vernos rodeados de algún llorón o llorona? Algunas personas necesitan sentirse centros de todo de esa manera. No sé..Me has hecho pensar mucho.
Ai do que busca a verdade da fe co candil mortizo que nunca deu claridade
Ai do que en sombras camiña
Ai do que quer facer caldo e non ten unto e fariña
Ai do que as festas condena e quer mellorar as xentes fuxindo delas con pena.
Manuel Curros, O Divino Sainete
Rubia, eses dos que ti falas ben terían cabida nun deses vagóns do tren de Curros. Moitos deles son dos que pensan que se deus non existe todo está permitido. Precisan de por cadeas os seus instintos e laiarse moito polos posibles pecados de feito, palabra, obra ou omisión. Eche un por "si ascaso" hai algo despois disto e, como a morte é unha, única e definitiva, queren asegurarse esa vida eterna. E mira, cada quen que se opere como queira se lle é útil. A cuestión é que a mí non me gusta que me metan no seu quirófano porque saio con pedras no figado e non vexas como pesan.