Francis en las rebajas
La vieja Francis, que ya tiene un pie fuera de la cuadra, pobrecilla, sigue tercamente dando coces. Dicen las malas lenguas que dos veces al día por los menos, repasa los diarios y los videos donde la jefa CABRERA espetó que había que flexibilizar el bachillerato. Y como filóloga que es, trata de desbrozar el enmarañado semántico que iguala flexibilizar con prestigiar. Porque la tesis de la ministra se las trae, y no se la ha creído ni el Constitucional.
Toda la pseudopedagogía o la psoepedagogía, desde Marchesi a Cabrera, comparten la tesis de que el fracaso escolar se reduce si reducimos el nivel de exigencia. Gilipollez tautológica directamente proporcional a la política económica que se ha basado últimamente en la moderación salarial en detrimento de la productividad. Como son tesis herbívoras atraen a la terca Francis. Pero a estas alturas ni los rumiantes pueden digerirla. Y Francis, claro, no rumia.
Cada vez que rebuzna su cantarela de noria con el terco estribillo de que hay que aprobar más, siento en mis fauces carnívoras el instinto de asaltar su yugular. Mis glándulas salivares se rinden pavlovianamente a un frenesí voraz. De hecho, he experimentado, que después de escuchar la cantarela mulera realizo comidas más copiosas.
Si por la mula fuera, pondríamos mañana mismo un cartelillo bajo el rótulo de nuestro IES que dijese en letras muy claras: Asociados a CORPORACION DERMOESTÉTICA. Maquillamos a quien entra, atendemos sus necesidades y cambiamos su percepción. Lavamos imagen. No importa que usted tenga que hacer la A con un canuto. El derecho a ser educado y con calidad, deriva estéticamente al derecho a ser aprobado.
A mayor crisis, mayor rebaja.
Y como todos los maestros deben predicar con el ejemplo, ahí tenemos a Francis, corvejona, dando vueltas a una noria que chirría. Y a un montón de mulas novatas cada vez más llenas de moscas, que alientan el sueño mulero del aprobado por legal imperativo, y llegar al bachillerato y seguir girando en esa noria, con la Cabrera de su parte, el tiempo que haga falta. Porque está en juego el prestigio del país. De rebaja en rebaja..hasta la ruina total.
Creo que hoy cenaré un chuletón de medio kilo.



