Cien idiotas (o más)
Mis amigas M y P bromeaban hoy con la parodia que EL RENO RENARDO ha hecho de un exitazo de DUNCAN DHU (Cien gaviotas), retitulado CIEN IDIOTAS. Además de hacerme pasar un rato cojonudo, me han hecho reflexionar (qué vicio) sobre la idiotez humana. Ya decía Voltaire que la idiotez es una enfermedad extraordinaria: hace sufrir no a quien la padece sino a quienes le rodean. Y también he recordado una genial comedia francesa: LA CENA DE LOS IDIOTAS.
Pero pese a la gracia inicial que uno experimenta ante situaciones hilarantes como las descritas en la canción o en la película citadas, un sentimiento de desacomodo me embarga sospechosamente. La idiocia crece entre los humanos. Mucho más que el mar que va tragando tierra en muchos puntos de la geografía planetaria, el proceso de idiotización merienda neuronas a ritmo cada vez más acelerado.
Sentirse idiota es muy..fastidiado. Porque no lo libera a uno del mal sino que le añade una sobrecarga onerosa. Por ejemplo, acudir a una reunión para escuchar a un idiota es a.priori una idiotez. Y a posteriori, cuando uno vuelve a casa con el resumen de las idioteces grabado en su memoria uno es idiota doblemente: porque acude a una reunión de idiotas y porque además, sabe que lo es. Pero no acaba ahí la cuestión: porque la comprensión de esta verdad puede idiotizar a quien la tiene durante muchas horas, y de esa comprensión no hay salida. Es como dar vueltas alrededor de un círculo.
Una idiotez llama a otra. Puede que incluso los idiotas acaben atrayéndose entre sí. Y confundiendo a los que no lo son.
¡Qué lío!
Voy a leer a Voltaire.




Comentarios sobre Cien idiotas (o más)
jajjajjja... ¡Qué bueno!
Ya sabes que el que más jode es el idiota que no sabe que lo es y piensa que los demás lo son.
¡Líbranos señor!
Tiene que existir un criterio para distinguirlos!!