Bruja
Contaba una mujer vieja- vieja cuando yo era más joven- que vivía en Mondoñedo, que cada cual tiene la muerte que se merece. Una muerte señalada, ajustada por la justicia cósmica a la forma de proceder y de ser de cada persona.
Recuerdo perfectamente algunos ejemplos, que la casualidad o lo que sea, ha querido que corroborasen la teoría de Canidia (así se hacía llamar aquella espantosa mujer). Si un hombre es soberbio, pongamos por caso y da muestras de prepotencia y vanidad excesivas, morirá seguramente de algún mal de cabeza: una patología cerebral o una demencia. Si un hombre es avaro y excesivamente codicioso, morirá flemático, ahogado o asfixiado en sus propias flemas: una patología respiratoria. Si un hombre es traidor y mendaz morirá de una patología intestinal, retorcido entre terribles dolores o sufrirá una úlcera sangrante y mortífera. Si un hombre es envidioso morirá envenenado, víctima de una intoxicación y con la lengua rígida. Si un hombre es lujurioso morirá de un trastorno urinario, sus heces serán sangrantes y su orina espesa y dolorosa. Pero si un hombre es humilde y no teme a la muerte, morirá de repente y de forma indolora.
Como decimos en Lógica, la implicación no es reversible, es decir, observando la muerte nada puede deducirse de la vida del difunto. Pero si conocemos el defecto supremo del vivo podemos predecir de qué morirá.
Curioso.
Ya dije que la casualidad refrenda en ocasiones las teorías aparentemente más absurdas.
Observen a partir de ahora.
Hay mucha sabiduría en las brujas.




Comentarios sobre Bruja
¿Será verdad eso? Parece posible..