¿El fin justifica los medios?
Esta pequeña reflexión, que dedico a mi alumnado, pretende poner el dedo en la llaga de algunas cuestiones prácticas que atañen a nuestro sentido de la moralidad y que muchas veces en la vida nos veremos obligados a dilucidar.
En primer lugar, no estará de más recordar que la ética ha sido siempre un intento por domesticar las pasiones humanas manteniéndolas en un límite justo con vistas a hacer posible la convivencia de todos. Pero el ser humano posee lo que podríamos llamar una naturaleza que, en mi opinión no es ni BUENA ni MALA, ya que el BIEN es un hábito, es decir requiere aprendizaje y práctica.
Creo que es evidente que en nuestras acciones importantes y tb en nuestras decisiones, existe a veces lo que podríamos llamar un DRAMA, y ese drama consiste en percibir el divorcio entre lo que nos proponemos como FIN y los MEDIOS que ideamos para lograrlo.La naturaleza del FIN condiciona nuestro obrar y surge de nuestra facultad, consciente, de desear.
Supongamos ahora que nos proponemos un FIN que podemos llamar BUENO, por cuanto se traduce, de ser logrado, en un aumento del bienestar y de la felicidad propia y ajena. La tradición clásica, que viene de Aristóteles considera que el FIN último de todos los actos humanos es la FELICIDAD y que debe llevar asociada la VIRTUD, es decir, el BUEN comportamiento. Si para tener dinero robo, mi riqueza es inmoral.
Ahora bien, no todos los casos son fáciles de dilucidar y en esos quiero fijarme e invitarles a la reflexión. Supongamos que tengo un hijo enfermo y no puedo costear el tratamiento de su sanación..¿sería en este caso el robo un medio moralmente bueno en base a la bondad del fin que me propongo?. Parece que sí. Salvo que seamos absolutamente rigoristas de los principios, como por ejemplo Kant y nos empeñemos en la pureza de los medios como criterio único de la moralidad.
Los kantianos prefieren sirtuar la moralidad en la intención y esto, claro, representa un problema. Y es que al menos yo, desconozco la intención exacta de los otros seres humanos. Tengo acceso únicamente a la mía y en buena psicología, muchas veces, ni siquiera poseo esa certeza.
Si pongo la moralidad en la intención y ya que ésta no es evidente, no puedo juzgar moralmente a NADIE o, como mucho, a mí misma. El tribunal de la moralidad es la conciencia individual y por tanto la moralidad un asunto estrictamente privado.
Pero hay más, aún teniendo BUENAs INTENCIONES, mis actos pueden resultar de consecuencias atroces. Por ejemplo, puedo pretender favorecer a una persona no revelando jamás información que le atañe, y este silencio acabar teniendo consecuencias nefastas para ella. Y a la inversa, puedo albergar INTENCIONES EGOÏSTAS para con otra persona y cuidarla, mimarla y protegerla, es decir, utilizar BUENOS MEDIOS al servicio de un MAL FIN.
Complejo.
Pero la pregunta por excelencia sería esta que contiene a todas las anteriores: ¿JUstifica el FIN, la bondad del FIN, cualquier medio que se emplee para lograrlo? Por ejemplo: Si existe un solo puesto de trabajo y rivalizamos por él dos amigos..¿puedo no prestar los apuntes del temario requerido para acceder a él a mi mejor amigo? ¿Está justificado MENTIR si la causa es NOBLE?...Me gustaría contar con sus aportaciones para seguir reflexionando sobre el tema...

Entre las muchas cosas que he
aprendido de Nietzsche, una es superlativa: La Razón no es la
Verdad. Y resulta superlativa para mí porque soy mujer. Y afirmo,
desde esa condición, que toda mujer debería ser antiplatónica, es
decir, asumir que Razón y verdad no son iguales, a veces incluso
son opuestas entre sí.


